miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sé que no soy sólo yo en este mundo, la gente necesita de mi tanto como yo de ellas. No sabes de lo que hablas al decirme egocéntrica, de verdad no tienes idea de lo dependiente que soy del mundo, de su cariño y bonitas palabras. Necesito que cuando llegue me saluden, cuando me vaya se despidan de mi sin ganas de hacerlo, que me digan lo mucho que me necesitan, que soy importante aquí y ahora, que valió la pena tanto cambio en mí. Necesito de verdad que me reconozcan, que me escuchen, que me vean, que me entiendan, o que intenten hacerlo, la intención es lo que vale. Momento ahí.. He hablado sólo de mi ¿verdad? De lo que yo quiero que el mundo haga conmigo. Sí, soy así, necesito todo eso más que cualquier cosa y lo entrego también. Me gusta expresarle a la gente lo mucho que la quiero, me gusta hacer sentir a la gente que no está sola y que si tiene problemas tendrá siempre un hombro amigo para llorar. Soy una payasa, amo de verdad hacer reír a la gente, aunque tenga mi vida hecha una mierda, aunque nada tenga ya sentido para mi, la risa de los demás es algo tan motivante, tan lleno de un "noséqué" que me agrada. Amo a la vida, a mis amigos, a mi gente, a la que no es mía también, a los animales, a los profesores, vagabundos, historiadores, vendedores, malabaristas, a todos ellos le he dedicado mil sonrisas. De eso se trata la vida según yo. Disfrutar y nada más.
NO, no eres la única cobarde y con fobias estúpidas. Mi fobia más grande es a la oscuridad cuando estoy sola, y si analizamos bien, es que no me gusta estar sola. NO, no puedo estar sola, es imprescindible en mi el calor de un ser, humano o no, que me proteja y me acompañe mientras se va aclarando todo poco a poco. Soy cobarde porque no soy capaz de pararme frente a ti y despedirme, decirte y decirme que jamás volveré a verte. Asimilar que no podré ver tu sonrisa nunca más me bloquea. Es que me siento.. Te siento.. y te amo. Gracias de verdad por mostrarte como te mostraste y perdón por hacerte enojar, no hay en mi más que bonitas palabras sobre ti. Le comentaré al mar todo eso que pienso sobre ti, y lloraré sobre él y con él mi pena por no poder tenerte a mi lado. Allá seré la extraña, a la que nadie reconocerá, ni saludará y estaré sola, pero te pensaré, que no te quepa duda de ello.
¿Egoísta? Sí, lo soy. Lo admito, pero no es un error serlo. No para mi. No ahora.
Te haré ver el mundo de tal manera que jamás querrás volver a soñar, porque la realidad superará a tus sueños. Te haré feliz, es una promesa.
Jamás te dejaré sola. Lo prometo.
Romper promesas es inconcebible, te amo igual, aunque no me entiendas. Cuídate mucho, no olvides abrigarte en invierno, mostrarte en verano, amar mucho, sonreír a la vida y seguir luchando por lo que crees correcto. Adiós.